lunes, 29 de septiembre de 2014

TATE-NO-KAI, UN MANGA DESCONOCIDO (2)

 

  Continuamos la publicación del manga dedicado a la figura del escritor japonés Yukio Mishima. Tras un primer apunte biográfico, llegamos a la época en que funda el Tate-no-kai (la Sociedad del Escudo), la milicia de estudiantes desarmados, dispuestos a sacrificarse por amor al Emperador y al Japón tradicional. Este hecho coincidió con la gran conflictividad social que amenazaba al imperio del sol naciente a finales de los años sesenta, con el auge de los grupos de extrema izquierda como el Zengakuren,  que amenazaban directamente a las instituciones políticas y económicas del estado. Mishima sospechaba que estos grupos arrasarían a su paso no sólo a estas instituciones, sino también a la propia esencia del Japón, al pretender implantar una ideología como el marxismo, al fin y al cabo de corte occidental.
 La Tate-no-Kai, financiada por el propio Mishima, se concibió como una milicia sin armas que actuaría sólo como un escudo humano protector, en caso de ataque a la persona del emperador por parte de estos grupos insurgentes, cada vez más violentos. También era su papel reivindicar las tradiciones y dar testimonio del orgullo nacional nipón, pisoteado por los americanos tras la guerra mundial. Recordemos que a Japón no se le permitió tener ejército propio durante muchos años, y sólo contaba con la llamada Fuerza de Defensa Propia. Precisamente el cuartel general de esta se convirtió en el objetivo del grupo de Mishima, para llevar a cabo una acción de protesta contra los acuerdos firmados en materia militar con los norteamericanos. Poco imaginaban los militares, que tomaban a Mishima y a los suyos como un grupo de entusiastas, lo que se proponían llevar a cabo sus invitados aquel 25 de noviembre de 1970.

viernes, 26 de septiembre de 2014

RECONCILIANDOSE CON EL MANGA    

Ilustración de Hiroshi Hirata para "Héroes Anónimos". Homenaje a Amaterasu, la diosa del sol japonesa



"El manga es esencial para mi salud fisiológica"
                                                        Yukio Mishima


En anteriores ocasiones nos hemos posicionado en contra de la moda del manga en general, ya sea en su vertiente más convencional o ya sea advirtiendo de la existencia de ponzoñosos fenómenos como el ero-guro que explotan la morbosidad del público, a cargo de especialistas en atrocidades como Waita Uziga, Kazuichi Hanawa o Shintaro Kago. Un caso aparte dentro de esta corriente lo constituye el del esteta Suehiro Maruo, capaz de conciliar la estampa tradicional japonesa de temática macabra o muzan-e, con influencias occidentales como las del decadentismo fin de siècle, la literatura gótica o el expresionismo.
De todos modos, tal vez llevados por un exceso de celo proteccionista, hayamos cargado demasiado las tintas contra el cómic nipón, olvidando que en el degenerado mundo contemporáneo cuecen habas en todos lados. Y sin ir más lejos en nuestra podrida Europa, donde se está llegando en los últimos tiempos a cotas de yankismo en el (mal) gusto asaz alarmantes.

martes, 16 de septiembre de 2014

TATE-NO-KAI, UN MANGA DESCONOCIDO (1)

 

  Como primicia en exclusiva para nuestros lectores, El Blog de Dagga Ramba se complace en publicar un manga inédito en nuestro país, y que fue censurado en el Japón a  comienzos de la década de los 70, por su contenido políticamente incorrecto.
Se trata de una semblanza biográfica acerca del escritor japonés Yukio Mishima, quien se había quitado la vida pocos años antes, realizando el seppuku o hara-kiri, en un gesto de protesta contra el rumbo que había tomado el Japón moderno tras la segunda guerra mundial.
 El autor del manga quiso firmarlo bajo el nombre de Isao Iinuma, probablemente un pseudónimo, y tras publicarlo en una famosa revista del medio no se volvió a saber nada más de él. El número en cuestión donde apareció publicado fue enseguida retirado de los quioscos, y el manga sólo volvió a ser editado de forma clandestina, en fanzines de escasa tirada.


¡¡¡TENNO HEIKA BANZAI!!!

Era al mediodía del 25 de noviembre de 1970 cuando Kimitake Hiraoka @ Yukio Mishima, célebre escritor japonés y varias veces nominado para el Premio Nobel, se quitó la vida haciéndose el seppuku  (llamado de forma incorrecta en occidente  hara-kiri) en el cuartel de Ichigaya (Tokyo) del Japan Defense Agency (antes Ministerio Imperial de la guerra).
Llevaba posiblemente más de cuatro años meditando lo que iba a hacer, y a muchos que lo conocían (o que creían que lo conocían) les sorprendió que un japonés tan  aparentemente narcisista y occidentalizado como Mishima, y que era famoso por su histrionismo, de repente escogiera una forma de morir tan poética y enraizada con las profundas tradiciones niponas y la ética samurai.
Mucho se ha especulado sobre los motivos que le llevaron al suicidio ritual. John Nathan, su biógrafo más importante, apunta a la fascinación y atracción masoquista que el escritor sentía hacia la muerte, ya desde su temprana juventud, cuando formó parte con otros poetas de la Escuela romántica japonesa. Pero lo que no cabe duda es que Mishima era consciente de la pérdida de valores y la degradación que estaba sufriendo su país, por culpa de la influencia norteamericana, desde mediados del siglo XX.
 Él estaba convencido de que cada pueblo tiene su alma, y que el alma del Japón en la época que le había tocado vivir estaba profundamente enferma. ¿Qué pensaría Mishima si hubiera podido conocer el Japón del siglo XXI?